LOVE DETOX

 

Hay relaciones que sacan lo peor de ti, que muestran tu lado oscuro así como el de la otra persona. Pero recuerda hermana, nosotras no somos clínicas de rehabilitación ni ellos moneditas de oro, así que se me desahuevan.





¿Y cómo hacer un “Love Detox”?

Dense el permiso para volverse mierda. Derrúmbense, lloren, desahóguense, quéjense, no todos los días sale el sol, ni podemos ser felices, a veces necesitamos estar mal para luego reinventarnos.  Dejar salir el dolor es una catarsis, sin embargo no lo vuelvan hábito, ni se queden en el papel de víctimas. Cuando se sientan más livianas, sequen las lágrimas y pónganse a trabajar.

A nuestra vida llega lo que atraemos y lo que decidimos aceptar consciente o inconscientemente. Muchas veces proyectamos en nuestras parejas ciertas cosas que nos disgustan de nosotras mismas, e intentamos solucionar afuera aquello que necesita ser trabajado desde adentro. Esto no quiere decir que se tengan que dar látigo o culparse, no sean tan duras con ustedes, el asunto es cultivar el amor propio que bastante falta hace cuando intentamos sacar fuerzas para cambiar el chip y soltar hábitos dañinos.  Al igual que un detox alimenticio, no se trata solo de tomar un batido y pensar que el milagro ocurrirá mientras seguimos con la misma vida de siempre, esto debe ir acompañado de un plan, un cambio integral que incluye buena actitud y mucha voluntad.

El otro paso es zafarse de los mitos románticos que nos han fregado la vida. Hermanas  dense cuenta que: El amor no todo lo puede, ni todo lo soporta. No somos la media mitad de nadie y no estamos incompletas. Las presiones nos llevan a elegir mal, a aferrarnos a quien no nos conviene porque lo hacemos desde la desesperación. Los celos no son amor, son apego, posesión, inseguridades y heridas sin sanar, no deben considerarse una muestra de afecto. No es un fracaso terminar una relación, fracaso es quedarse sufriendo.

Nunca es tarde para fortalecer la educación emocional, hay que entender que los sentimientos y emociones son importantes pues influyen en nuestras decisiones y acciones. No son nuestras enemigas, ni nos hacen débiles, por eso hay que practicar la autogestión para saber que no necesariamente debemos engancharnos cada vez que una emoción aparece en nuestra cabeza, podemos sentir rabia o tristeza, pero depende de nosotras si convertimos una fogata en un incendio. La educación emocional también nos facilita expresarnos de manera asertiva, nos ayuda a cimentar coherencia entre lo que sentimos, decimos y hacemos. Nos ayuda a ser responsables, esto implica cumplir las promesas o asumir los errores. A desarrollar la empatía, tomar consciencia de las emociones de los demás, aprender a escuchar, a estar abiertas al diálogo y a la resolución de conflictos pero también a establecer límites sanos. Que nos pongamos en los zapatos de los demás no quiere decir que permitamos que nos pisoteen.

No se trata de amar mucho sino de amar bien, para esto hay que desaprender y aprender.



Cada persona es un mundo, no podemos pretender que alguien con una crianza, cultura o experiencias diferentes se comporte como deseamos, hay que bajarle a las falsas expectativas y ver al ser amado con los ojos de realidad, por eso la comunicación es importante para no suponer, evitar malos entendidos y llegar a acuerdos justos. Y si de todas maneras una puerta se cierra, se abre una botella de vino... Ah, no ¿Cómo era?

Ya sabemos que hay límites que no se deben cruzar, asi que no se hagan las "ciegas, sordas y mudas". Cometemos un grave error cuando intentamos ganar a alguien, a costa de perder nuestra dignidad. Ser demasiado complacientes, salvadoras y mártires, no nos llevará al final del arcoíris. Es un error creer que nuestro cariño será la cura mágica para cambiar a quien no quiere ser cambiado.

La manipulación no debe ser usada como arma para castigar al otro por haber cometido una falla, o si es el caso contrario, hay que dejar de seguirle el juego a la persona que de manera consciente ha decidido lastimarnos al avivar sentimientos de culpa.

Al final no tenemos forma de controlar lo que otras personas sienten o hacen, esa energía que gastamos en fiscalizar o en armarnos películas, usémosla para trabajar nuestras inseguridades, dialogar y mejorar el tema de la confianza. 

No podemos estar de acuerdo en todo y a veces son necesarias las discusiones para aprender, crecer, o  terminar un ciclo, pero siempre debe existir el respeto. Siempre.

La dependencia es cuando necesitamos de alguien o algo para ser feliz, así que ponemos nuestro presente y futuro en manos de un tercero, y  la codependencia es cuando nos atraen personas complicadas, conflictivas o con algún tipo de adicción y en este caso es porque nos sentimos responsables de salvarlas o de arreglarlas.

Así como elegimos comer una cosa u otra, e invertimos tiempo en cuidar nuestro cuerpo haciendo dieta o ejercicio, practiquemos el bienestar y el autocuidado de nuestra vida sentimental, tomemos batidos de consciencia y hagamos limpieza de los malos hábitos afectivos. El problema no es el amor sino la concepción errada que tenemos de este.


¿Y tú, sientes que necesitas un love detox?

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